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jueves, 3 de enero de 2013

Batanga: un hombre que no quería pisar la tierra

Por Cristóbal Chen Solís

El pobre Batanga era un tipo que no creía en nadie. La prepotencia, lo material y la maldad eran parte de su quehacer diario.
Quería tener más que el rico, pero nada que ver con lo pobre. Este hombre era escaso de espíritu y fe.
Pero un buen día, le llegó su San Martín por su conducta en contra del prójimo y la honestidad. Fue allí, cuando entendió que lo material y físico son asuntos secundarios en la vida.
Batanga fue tan ambicioso al dinero que lo llevó a cometer cosas indebidas como el desfalco. Eran muchos los compromisos monetarios que mantenía con diversas entidad bancarias, lo cual no le dejaban conciliar el sueño.
De noche planeaba sus estrategias para conseguir lo que necesitaba estafando personas y mitiendo mil y una veces para lograr su objetivo.
Pero una mañana lluviosa, Batanga se encontró por las calles de la ciudad de Panamá con Pedro Luis, un lismonero que entabló una amena conversación con él y le explicó todo lo que perdió por estar en los vicios, la prostitución y el alcoholismo.
"Batanga estas a tiempo de encaminar tu vida, mirate en mi espejo, yo soy un desastre de persona y es muy tarde para el arrepentimiento", dijo el mendigo, de barbas largas y de tez morena, quien le pedía un dolar para comprar algo de comer.
Fue entonces cuando decidió ingresar a una congregación  para enrumbar su vida, en donde en poco tiempo se convirtió en líder espiritual.
Batanga dio un giro de 160 grados en sus costumbres, ya que es un hombre distinto apegado a buenas prácticas y de ayuda a los demás, cosa que en el pasado no hacía porque no quería pisar la tierra.

1 comentario:

  1. Estas son historias de la vida real que a diario ocurren en nuestra sociedad. En las calles se encuentran miles de Batangas a diario sin rumbo social ni espiritual..jajaja

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